En Centroamérica, el contrabando dejó de ser “un tema aduanero”. Es un mecanismo operativo del crimen organizado: financia redes, corrompe instituciones, distorsiona mercados y pone en riesgo la salud y seguridad de los consumidores.
Esta semana, el Gabinete de Seguridad Ampliado en El Salvador marcó un punto de quiebre al anunciar una “guerra sin cuartel” contra estructuras de contrabandistas y tratar el fenómeno como amenaza a la seguridad nacional, no como una simple falta administrativa.
https://www.seguridad.gob.sv/gabinete-de-seguridad-ampliado-anuncia-una-guerra-sin-cuartel-contra-grupos-de-contrabandistas/
¿Por qué es relevante para la región? Porque golpear el contrabando no solo es decomisar producto: es interrumpir logística, rutas, financiamiento y redes que sostienen delitos conexos. Y, como ha señalado la información pública del caso, también implica coordinación interinstitucional y cooperación transfronteriza, incluso con requerimientos hacia Guatemala en investigaciones vinculadas a contrabando (por ejemplo, cigarrillos).
Desde FECAICA, a través del Comité Pro Comercio Lícito, reafirmamos un mensaje claro:
la defensa del mercado formal es también una agenda de seguridad, soberanía y Estado de derecho.
¿Qué sigue para Centroamérica?
• Pasar de acciones reactivas a persecución estratégica de redes (inteligencia, análisis de rutas y nodos).
• Fortalecer integridad y control en puntos críticos (fronteras, puertos, carreteras y “puntos ciegos”).
• Consolidar coordinación regional entre aduanas, policía, fiscalías y autoridades sanitarias.
• Elevar la conversación pública: la “cachada” barata puede salir cara en salud, seguridad y empleo.
¡Por una región segura!
